Leo con estupor la carta del Alcalde publicada en la revista de este mes en relación con los hechos violentos ocurridos en las Fiestas.
Lo bueno es que por fin se ha dignado en decir algo al respecto, más bien en escribir, porque hasta este momento sólo había dado la callada por respuesta.
Lo malo es que lo hace un mes después y una vez más sin asumir ninguna responsabilidad sobre lo ocurrido. La responsabilidad personal sobre lo ocurrido la tienen exclusivamente los violentos ya lo hemos dicho, pero la responsibilidad política la tiene él como máxima autoridad de este municipio y no puede dedicarse permanentemente a esconder la cabeza como el avestruz.
Ni siquiera se ha molestado en contestar las preguntas que le hemos hecho en el Pleno que es dónde los políticos debemos dar cuenta de nuestra gestión y no solamente salir en la fotografías de su revista.
Fue vergonzoso asistir a su silencio y ahora en la revista/panfleto municipal, dónde nadie le puede contestar se permite el lujo de afirmar que “anunciamos que impediríamos la celebración de futuros botellones“. Pero sigue sin aclarar por qué no se hizo antes pues ya estaba prohibido, acaso autorizo en la sombra la celabración del botellón o por qué no fue tan diligente en hacer cumplir su propio decreto de prohibición. Creo que es evidente que el Alcalde nos debe una explicación y unas excusas a los ciudadanos de Pozuelo.
No contento con eso además afirma con la vehemencia que le caracteriza, lástima que no lo hiciera en el Pleno sino que se parapeta en las páginas de su revista, “que esto no se soluciona como proponía la oposición tras los altercados con poner videoconsolas en la calle o repartir bocadillos gratis”. Curiosa sintesis la que hace el Alcalde de nuestras propuestas, nada que ver, como suele decirse el que no se consuela es porque no quiere.
Quiero aprovechar este espacio para pedirle una vez más al Alcalde que deje de ocultarse, que asuma su responsabilidad, que lea detenidamente nuestras propuestas y recordarle que es urgente que abordemos medidas para un ocio sano, pero no hacerlo de espaldas a los jóvenes, sino trabajar con ellos codo con codo.